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Abstract / Resumen

La historiografía cinematográfica española se ha basado tradicionalmente en premisas ideológicas y estéticas que reducen el estudio de las estrategias de repesentacion del cine exclusivamente a su evolución desde el punto de vista de la producción obviando la existencia del público. Así, los cambios en la representación se han abordado o políticamente como consecuencia del proceso de transición de la dictadura a la democracia o historiográficamente mediante su adscripción a las tendencias ideológicas existentes en el cine español del periodo.

Sin embargo, partiendo de la movilidad social se puede constatar que la evolución de los elementos integrantes de las estrategias de representación no depende exclusivamente de la selección y uso que de los mismos pueda llevar a cabo el director o el equipo de producción -ya sea por razones ideológicas, técnicas o estéticas.

En este artículo se analiza cómo la continuidad y actualización de los elementos integrantes de las estrategias de representación del cine español entre 1930 y 1960 están directamente vinculadas con el desplazamiento de los espectáculos urbanos, en declive a partir de los años 30, hacia el medio rural y cómo la movilidad social que venía produciéndose desde los años 40 en dirección opuesta, del campo a la ciudad, renovará el público cinematográfico urbano obligando a la reinserción de las estrategias de representación de principios del siglo XX, que formaban parte de la matriz cultural del público en el medio rural, en el cine de los años 50 y 60, dando origen a la comedia que se extenderá hasta los años 90.